¿Qué ver en Toledo, y que los guías no te van a enseñar?

Cerca de la “Casa de la Tuerta” (C/ Merced, 4), tienes una ruta muy desconocida pero apasionante para pasear, tanto de día como por la noche. Si tienes tiempo, no dudes en repetirla por la noche, no te vas a arrepentir, la iluminación y la ausencia de sonidos en estas calles, las hacen, simplemente, mágicas.

Calle Buzones.

Aquí comenzamos, te vas a encontrar con una extraña calle recta, muy solitaria, con los edificios más altos de Toledo, a ambos lados. Fíjate en las dos paredes sin ventanas que nos dicen, que no son si no, las altas tapias de dos conventos.

Querido amigo, estás en el barrio de los conventos. No hay ningún lugar en el mundo con más conventos, disfruta del silencio. En esta calle, Johnny Deep rodó la famosa secuencia en la que “El Diablo” intenta acabar con su vida tirándole un altísimo andamio a su paso, en la película de Roman Polanski, “La novena puerta”.

2. Plaza de Santo Domingo.

Al acabar la calle y girando a la derecha, nos encontramos con esta encantadora plaza medieval. Aquí, aquí mismo, vas a poder sentir las localizaciones exactas de varias de las famosas leyendas de Bécquer y, aquí Luis Buñuel rodó Tristana. Dicen, que las hiedras que cuelgan del convento de Santo Domingo, son las que Beque y El Greco infusionaba para “expandir” su creatividad. Si la iglesia está abierta, pasa. Es una capilla desconocida para los viajeros y para algunos toledanos, muy bella, muy muy bella y, si tienes suerte, podrás ver un impactante coro de monjas de clausura detrás de una reja medieval, todo un viaje al pasado.

3. Los Cobertizos (C/ Santo Domingo el Real).

Siguiendo hacia la Plaza de los Carmelitas Descalzos (sí, lo hemos dicho bien, es que son monjes) nos vamos a encontrar con los cobertizos. Esta singular construcción que une dos edificios sin tocar el suelo, fue muy popular cuando Toledo tenía una población densísima en el Casco Antiguo, y faltaba mucho suelo, hasta que una ordenanza municipal del medievo, hizo que prohibieran la construcción de todos los cobertizos que no dejasen pasar a un soldado montado a caballo y que pudiera portar una lanza. Muy práctico.

4. Plaza de los Carmelitas Descalzos.

De camino a este increíble lugar, habrás visto que no hay casi viviendas, y es que no existen y las que hay, fueron, y muchas, siguen siendo, de los guardeses de los conventos.

Igual te has fijado en las cruces de madera que hay en muchos muros, normal , es que están por todas partes. Éstas, servían para que la gente asistiera a misa en la calle y porque, aunque en Toledo no faltaban iglesias, había algunas misas en las que, como no cabía la gente dentro de la iglesia, los fieles tenían que salir a la calle y rezar al crucifijo, ¡algo así como hacemos ahora en los conciertos con las pantallas gigantes!

Otra curiosidad, las construcciones de este barrio, rectas y de ladrillo, hacían crecer el número de esquinas, lo que a los ladrones de la Baja Edad Media les encantaba, y es por eso, que no vas a ver, en este camino, ni un solo rincón. Para evitarlos, se hacían esas pequeñas construcciones semicirculares para así impedir que nadie se pudiera esconder allí y darte un buen palo.

5. Plaza de San Vicente.

Esta plaza puede presumir de tener una iglesia románica ahora convertida en una conocida sala de conciertos y discoteca. Merece la pena pasar y admirar sus frescos y las obras de arte expuestas.

Esta iglesia, está separada del Palacio de Lorenzana por un callejón en el que un baldosín reza: “Esta calle es de Toledo”. Sí, muy loco. Esta aparente redundancia, te la vas a encontrar en muchos callejones de Toledo, ya que, así era como el Ayuntamiento reclamaba para sus vecinos las calles que podían haber sido anexionadas por la Iglesia.

Si te fijas, el Palacio de Lorenzana está a un metro de la iglesia y parece que el Ayuntamiento creyó, no con poco acierto, que esta singular construcción iba a apropiarse de este espacio. Y verás, éste, el Palacio de Lorenzana, contenía la sede de la Inquisición Española, sí. De hecho, es el palacio más grande que esta macabra institución tuvo y, la iglesia que ahora es un bar, era donde Torquemada escuchaba misa. Madre mía, si levantara la cabeza…

6. Calle de Lorenzana.

Ya de camino a la Calle de las Tendillas, nos encontramos con el Palacio de Lorenzana y su impresionante portada. No te olvides echar un ojo al escudo de la Santa Inquisición, que lo preside, es el más grande del mundo, y lo tienes delante.

Habrás observado, que muchas casas en Toledo están pintadas con decoraciones que intentan parecer piedra noble, granitos…, a esta decoración se le llama trampantojo, y muchas están protegidas por Patrimonio. Tienen su origen en el tiempo en el que Toledo dejó de ser la Capital de España y los nobles toledanos carecían de recursos económicos pero aun así les gustaba mucho el postureo. Si te fijas, antes de llegar a la Plaza de las Tendillas verás encima de una papelería, un trampantojo muy original por ser super curioso. Allí, una viejecita mira por la ventana, ¿la encuentras?

7. Plaza de Las Capuchinas.

Para llegar hasta aquí, acabas de bajar la mítica Calle de las Tendillas, que debe su nombre a los numerosos tenderetes y tiendas que se situaban en esta calle esperando a los comerciantes que subían, tirando de sus carros, por la Puerta del Cambrón (otro sitio imprescindible que no te debe perder). En ésta Plaza, se encuentra un antiquísimo convento, el de las monjas Capuchinas. A la derecha, verás una iglesia, si la encuentras abierta, ¡entra!, es una maravilla. La plaza de las Capuchinas cuenta con uno de los trampantojos mas grandes del mundo. ¿Te atreves a contar todos los ladrillos rojos?

8. Plaza de Santo Domingo el Real.

Bueno, esta plaza estuvo llena de vecinos ilustres. Garcilaso de la Vega nació aquí, y Bécquer vivió, ¡si buscas la placa que lo asegura, la encontrarás! Y aquí, también, está la tumba de “El Greco”, pegada a donde vivió Paco de Lucía. ¿Alguien da más?

9. Plaza de la Merced.

Pues hasta aquí esta curiosa, y poco conocida ruta recorriendo el barrio de los conventos y, alrededor de La Tuerta. En esta plaza, además de poder tomarte una caña, vas a poder disfrutar de la memorable portada de la Diputación. Y, si te alojas en el apartamento de Las siete Torres, podrás ver sus fascinantes gárgolas muy cerca, ¡mira por la terraza!

Te animamos a recorrer esta ruta también de noche, porque si te ha gustado, te va a encantar, asegurado.

Un abrazo, amigo, viajero.

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